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Inicio año 2024

Cada día 1 de enero tenemos una nueva página en blanco en la que empezar a escribir, a dibujar, a tocar…

Soy consciente que en muchas ocasiones esta es la parte más difícil, por la sencilla razón de que no sabes por dónde empezar y, como yo siempre digo, debemos empezar por el principio, esto es, por la planificación.

Hay una frase dentro del mundo del emprendimiento en la que nos marca que errar en la planificación supone errar en los objetivos o, dicho de otra manera, muchos errores pueden provenir de una mala planificación.

¿Cómo queremos desarrollar nuestro año o cómo queremos que sea nuestro año?

Ésta es la pregunta clave. Lógicamente mucho de lo que nos pasa durante el año tiene que ver con decisiones que tomamos (o que hemos tomado) y son en éstas en las que podemos iniciar a marcar nuestra incidencia o repercusión, porque las que no nos corresponden a nosotros, lógicamente, poco podemos hacer, salvo intentar mitigar los efectos negativos hacia nosotros.

Por ejemplo, en el post de ayer, hablaba de varios ejemplos de objetivos o deseos de año nuevo, como ir al gimnasio, aprender un nuevo idioma o dejar de fumar y daba alguna visión sobre las posibles causas que nos habrá provocado no alcanzar dicho objetivo. En particular, me centraba en la resistencia que nos inculcamos en consolidar una nueva costumbre.

Hoy, por el contrario, hablaré de fijación de objetivos o, en otro sentido, varios tips para que podamos recordarnos cual es el deseo u objetivo que nos marcamos.

Uno de ellos, consiste en escribirlo y ponerlo en algún sitio perfectamente visible para nosotros. Yo me acuerdo que me había fijado alguno de estos deseos u objetivos directamente en el techo de la habitación de forma que, cada vez que me despertaba, me daba ese recordatorio de lo que tenía que conseguir durante ese año.

¿Me funcionó? Lamentablemente no conseguí el objetivo que me marqué en ese año porque me equivoqué en el planteamiento, pero me sirvió para evitar el abandono, el olvido o la procrastinación, hasta el punto que lo conseguí en el año siguiente. En ese caso concreto, mi error no fue el conseguir o no el objetivo, sino en el tiempo para su consecución (en vez de doce meses, me costaron 20 meses).

Otro tipo de personas, en especial aquellas que utilizan agendas para su organización, prefieren fijar esos objetivos en esas agendas, de modo completamente visible que les sirve de recordatorio. En especial, ya podemos encontrar en muchas librerías o en la tienda global (Amazon) poner de forma específica nuestros objetivos diarios, semanales o anuales para ese año. En mi caso, debo confirmar que cada vez que lo he intentado de este modo, a mi no me ha funcionado. De hecho, la agenda en papel, la de toda la vida, siempre ha sido una forma de organización que me ha costado consolidar, en particular porque me ha resultado mucho más cómoda la versión digital de la misma, por aquello de tenerlo todo centralizado.

No obstante, debo confirmar que ya en el año pasado 2023 ha sido el primer año que he cerrado con una agenda completada con todo lo realizado durante el año, de forma paralela con una digital. Ahora faltará ver si durante este año, con una serie de nuevos planteamientos y objetivos, todo ello sigue consolidándose o bien ha sido algo puntual.

Existen algunos gurús del emprendimiento, que recomiendan, en relación a la fijación de objetivos, compartirlos con determinadas personas: pareja, familia, amistades, compañeros de profesión, socios… y básicamente lo hacen porque, al hacerlo público, después adquirimos ese compromiso con esas personas para poder llevarlo a cabo. En mi opinión, puede ser interesante, pero yo lo desaconsejo hacerlo con todos ellos, por la sencilla razón del elemento subjetivo que nos puede llevar a no ser completamente realistas ni sinceros en el momento de la rendición.

Al hacer públicos nuestros objetivos, provocamos una trascendencia hacia el exterior de los mismos, por lo que dichas personas las hacemos partícipes de éstos, con todos los beneficios y consecuencias. Uno de los beneficios que se me ocurren es que dichas personas nos pueden ayudar a cumplirlos o incluso motivarnos a conseguirlos. Pero por el contrario, puede dañar nuestra reputación en caso de incumplimiento de los plazos, o lo que resultaría peor, en caso de abandono.

Entonces, ¿cuales serían los objetivos que podrían ser recomendables compartir? Aquellos que puedan ser relevantes o importantes, no sólo para nosotros mismos, sino para el resto de personas, siendo completamente realistas y sinceros y centrar todos nuestros esfuerzos en conseguirlo.

En alguna otra ocasión, comentaremos cómo deberían realizarse esos objetivos o, mejor dicho, cómo recomendaría fijarse esos objetivos. En el día de hoy, primer día del año, lo único que podría llegar a recomendar sería que disfrutemos de este magnífico día de inicio de año, siendo completamente sinceros con nosotros mismos y con lo que deseamos conseguir con nuestro propósitos y metas para este nuevo año que hoy comienza.

Feliz año nuevo.

Photo by Rakicevic Nenad on Pexels.com

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Soy Xavi

Padre de Familia, Abogado, Mediador. En ocasiones, escribo, doy charlas, hago fotos y viajo. Este es mi blog completamente personal, con comentarios personales.