La Paz Positiva: Transformando Conflictos en Soluciones

Con ocasión de mi responsabilidad como encargado del área de Paz y Resolución de Conflictos del Distrito 2202 de Rotary International, tuve el honor de acompañar a los amigos del Rotary Club de Girona en la inauguración de su Poste de la Paz (Peace Pole), ya instalado en el Parc del Migdia de Girona.

Resultó especialmente simbólico que este poste se haya erigido entre dos abetos y un olivo, en un espacio donde en el siglo pasado existieron casernas militares con una finalidad exclusivamente bélica. Donde antes había armas, hoy nace un lugar de reflexión y construcción de paz.

El acto fue sencillo, pero lleno de buena energía. El poste, con inscripciones en varios idiomas, se alza como un emblema permanente: “Que la paz prevalezca en la Tierra”.

Las dos dimensiones de la paz

Esta imagen me llevó a recordar los estudios de Johan Galtung, que distinguen claramente entre paz negativa y paz positiva, conceptos que utilizo constantemente en mi labor como mediador.

Muchas personas asocian la paz únicamente con la ausencia de violencia. Sin embargo, la paz es mucho más profunda. Galtung nos invita a diferenciar dos realidades:

La paz positiva Es aquella en la que reina la cooperación, la equidad, la justicia y una cultura de paz. Va más allá de la simple ausencia de conflicto: busca eliminar las causas estructurales y culturales que generan violencia.

Se construye mediante valores como la empatía, el respeto y el diálogo, y se materializa en mecanismos no violentos de resolución de conflictos, como la mediación y la justicia restaurativa. En estos procesos autocompositivos, las partes participan activamente, con la ayuda de un facilitador neutral, para alcanzar acuerdos justos que reparan la relación.

La paz negativa Es la ausencia de violencia directa, pero sin abordar las causas profundas del conflicto. Sus características principales son:

  • Ausencia de violencia visible entre las partes.
  • Enfoque exclusivo en la prevención de choques directos.
  • Vulnerabilidad a recaídas, al no resolver las tensiones estructurales ni los desequilibrios de poder.

Este tipo de paz suele asociarse a soluciones heterocompositivas (como ceses al fuego o sentencias judiciales), que detienen el daño inmediato pero dejan intactas las raíces del problema, manteniendo a menudo sentimientos de vencedores y vencidos.

En resumen Mientras la paz negativa previene la violencia visible, la paz positiva transforma el conflicto y construye una sociedad más justa y sostenible. Como rotarios y como sociedad, debemos aspirar siempre a esta última.

El rol clave de la mediación

La mediación es una de las herramientas más poderosas para pasar de la paz negativa a la positiva. En conflictos familiares, empresariales, vecinales o hereditarios, las partes suelen llegar enfadadas, atrincheradas y con miedo. La mediación ofrece un espacio neutral donde:

  • Se expresan las emociones de forma segura.
  • Se descubren intereses comunes ocultos.
  • Se reconstruye la confianza.
  • Se construyen soluciones a medida que satisfacen las necesidades reales de todos.

No se trata solo de resolver el problema, sino de sanar o mejorar la relación. Eso es paz positiva en acción.

En un mundo cada vez más polarizado, necesitamos más postes de la paz… y más personas dispuestas a construirla en lo cotidiano: en casa, en el trabajo y en la comunidad.

Mientras observaba el poste rodeado de rotarios y vecinos, pensé que cada uno de nosotros puede ser un pequeño “poste de la paz” en su entorno. Con una conversación sincera, con empatía y con la valentía de pedir o ofrecer mediación cuando surge el conflicto.

¿Y tú? ¿Qué pequeño paso hacia la paz positiva vas a dar esta semana?

Si estás viviendo un conflicto y crees que un espacio neutral de diálogo podría ayudarte, escríbeme.

La paz se construye conversando.

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